05 junio 2015

¡Sonrieeeee!

 
¿y si mi niño no mira a cámara? ¿y si no sonríe? ¡Es que mi hijo es muy bicho! Ufff no se si se le podrán hacer fotos… y es que la edad de los 2 a los 4 años es muy, muy difícil, para que nos vamos a engañar. Eso sí, muy difícil para nosotros, los adultos, porque ellos, los peques, no ven el problema. Quiero saltar… salto. Quiero correr… corro. Quiero rebozarme por el suelo… en el mejor de los casos miro a mamá antes, pero la mayoría de las veces ¡me rebozo! (Este último es mi hijo, jeje)

Entonces ¿Qué pasa si me planteo una sesión de fotos? ¿No saldrá bien? Pues es fácil, lo primero que debemos pensar es que ellos no ven la necesidad de hacer esas fotos, como mucho, verán en ello un juego, sin más. Los que queremos las fotos somos nosotros y esto… esto hay que entenderlo. Lo mejor es no crearse la idea de la superfoto, no nos empeñemos en buscar esa foto determinada, dejemos que sean ellos quien nos la de. Porque no nos engañemos, un recuerdo de nuestro hijo no tiene porque ser un posado perfecto, con la sonrisa perfecta y el escenario perfecto.

Hoy os invito a ver esta sesión de fotos. Iván y su familia. Sin atrezzos, sin adornos, sin posados… De hecho os invito a que al llegar al final del post, contéis las fotos en las que está mirando a cámara y sonriendo… ¿Pocas verdad? Pues para mi es uno de los reportajes mas emotivos que he hecho y creo que refleja a Iván tal y como es, para que pasen los años que pasen, nunca pueda ver estas fotos y dejar de ver un pedacito de él y su familia cuando era pequeño.


A veces, en la sencillez, está la solución…

Recuerdos "de verdad"






















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